¿Cómo cultivar la remolacha? Técnicas y cuidados

Cultivo de la remolacha

El cultivo de la remolacha se desarrolla principalmente en países de  climas templados y húmedos. No obstante resiste bien el calor, el frío y las heladas (hasta cierto punto). Es un portento de planta en lo que a condiciones climáticas se refiere aunque cuando el clima es tirando a frío es donde exhibe sus mejores rendimientos. Se recomienda sembrarla en suelos fértiles y con buen contenido de potasio, aunque es un cultivo que se adapta a varios tipos de suelos.

Los principales exponentes del cultivo de la remolacha son Francia e Italia aunque en los últimos años se ha ido generalizando en muchas partes del mundo. En la región americana también se ha fomentado en muchos países el cultivo de la remolacha. En México por ejemplo se cultiva  la remolacha azucarera pues es utilizada en la producción de etanol ya que la misma presenta el mayor rendimiento en este indicador después de la caña de azúcar. Por su parte en Chile desde 1953 año en que nació la industria azucarera nacional la remolacha se ha convertido en un producto rentable y seguro.

Logrando incluso que sus agricultores remolacheros estén posicionados como líderes mundiales en el rendimiento de este cultivo. Claramente no es la azucarera la única variedad que se cultiva a lo largo del mundo pues el cultivo de la remolacha roja goza de una alta popularidad. A continuación te explicaremos las principales labores que deben realizarse para cultivar esta reina de las verduras.

Cuidados y tareas para el cultivo de la remolacha

  1. Labrado del suelo: Al menos un mes antes de la siembra, se debe realizar un labrado profundo del suelo. Éste propiciará el enraizado y permitirá el engrosamiento de las raíces. En caso de no realizarlo, si el terreno está muy compacto no se desarrollaría a plenitud la planta.
  2. La siembra: La siembra se realiza en primavera, entre mayo y finales de junio, cuando las temperaturas son idóneas para la germinación (Temperaturas superiores a 7 grados Celsius). Las semillas que sembramos que en realidad son el fruto de la planta, debemos remojarlas por lo menos 1 hora en agua para mejorar la germinación.
  3. Durante la siembra: Debido a que se trata de una raíz que se va a engrosar, la siembra se debe hacer manteniendo cierta distancia entre las plantas. Se recomienda 20 centímetros de separación entre plantas  y 30 entre hileras. Esto en el caso de la siembra por transplante pues en la siembra directa de la remolacha posterior a su germinación (aproximadamente 10 días) se debe hacer un raleo. La profundidad adecuada para colocar la semilla es de 2 centímetros bajo tierra.
  4. Riego: Conviene que la planta esté bien regada, con la tierra húmeda, siempre cuidando el exceso y tampoco es conveniente dejar que se seque demasiado. Ambos extremos son perjudiciales para la planta pues pueden provocar el primero que se pudran las raíces y el segundo que la planta muera por falta de agua.
  5. Labores de cultivo: Es necesario realizar algunas atenciones culturales a nuestra plantación de remolachas. Cuando broten las primeras hojas se deben retirar aquellas plantas que crecen demasiado juntas, esto se conoce como raleo o aclarado. También es preciso realizar el deshierbe para eliminar las malas hierbas que crecen en el terreno. Se debe realizar un riego periódico especialmente durante los meses de más calor y sequía.  Las remolachas deben desarrollar sus raíces jugosas por lo que se recomienda regarlas cada semana. Recordando siempre que si se riega en exceso la planta, crecerán más las hojas en detrimento de las raíces.
  6. Cosecha: La misma se realiza a partir de los sesenta y cinco días posteriores a la germinación. En este momento la raíz está gruesa pero conserva su jugosidad y dulzor. El rendimiento medio es de 30  a 40 toneladas por hectárea.

Como toda plantación la remolacha no está exenta al ataque de plagas y enfermedades que pueden afectar el rendimiento de la misma. Aquí debajo te relacionamos un conjunto de las principales que atacan este cultivo y te proporcionamos algunas maneras de combatirlas.

Principales plagas que afectan el cultivo de la remolacha

Gusanos de alambre (Agriotes leneatus): Es de los insectos más comunes y que mayor daño puede causar, especialmente en la siembra, su promedio de vida es de 30 días. La mejor manera de controlarlos es la aplicación de químicos granulados como Carbosulfan al 5 % en dosis de 12 Kg. por hectárea.

  • Mosca de la remolacha: Estas se alimentan de las hojas aunque no suelen ocasionar graves daños, pero en condiciones climáticas favorables puede obligar a resembrar la plantación. Para controlarla puede realizarse la fumigación con Cipermetrin al 1.25%.
  • Pulguilla de la remolacha: Esta plaga está presente fundamentalmente en suelos arcillosos y sus ataques se manifiestan en las hojas con pequeños orificios que pueden llegar a ocasionar la muerte de la planta. Para su control se usan soluciones de Lindano al 80%, y granulados de Terbufos en dosis de 6-20kg por hectáreas.
  • Cleonus (Cleonus mendicus): Es el insecto más dañino en el cultivo de la remolacha y en condiciones ambientales favorables puede llegar a ocasionar la pérdida casi total de la cosecha. Para controlar esta plaga es recomendable evitar la repetición del cultivo y tratamientos químicos dirigidos a la población adulta pues las larvas aunque son muy sensibles a estos se encuentran profundas en las raíces por lo que es difícil llegar hasta ellas.

No obstante creemos que la mejor manera de combatir las enfermedades y plagas es prevenirlas. Para esto podemos utilizar la siembra de barreras o fajas verdes para proteger nuestras plantas de remolacha. Además debe efectuarse el uso de medios biológicos los cuales son controladores naturales de estas plagas.

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